En noviembre, échate la manta por encima y disfruta del calor del hogar

Si hablamos de hogar, no hablamos de cuatro paredes; hablamos de unión, familia, amistad, comunicación, cariño, apoyo y fuerza. El hogar se asocia a la casa en la que habitamos, pero en realidad es algo más abstracto, que podemos trasladar a cualquier espacio para llenarlo de alma, de vida y de amor. El calor del hogar podemos disfrutarlo en la vivienda habitual o podemos llevarlo allá a donde vayamos.

En el Camping Laspaúles, nos encanta saber que las familias que nos visitan llevan su hogar en el equipaje, lo descargan en el alojamiento, lo vuelven a cargar en la mochila y se lo llevan de excursión. El hogar viaja sin importar el tiempo, pero en días de frío siempre se hace destacar.

En las zonas pirenaicas, la nieve siempre ha sido una de las principales características de noviembre, no porque sean muy frecuentes ni porque sean acumulaciones impresionantes, la razón por la que son memorables es porque son las primeras que pueden verse en cotas medias. Son las que acaban con ese gusanillo de impaciencia que suelen llevar en el ombligo todas esas personas que adoran ver el manto blanco, desde la ventana o bajo sus pies. Son las que aceleran las ganas de calzarse los esquís y bajar por las laderas más pendientes, son las que nos invitan a beber chocolate caliente abrigados con una mantita hasta las orejas, son las que nos avisan que es momento de refugiarse en el confort del hogar, de arroparse con el cariño de aquellos con quienes convivimos, de recordarnos que el amor convierte al frío en momentos inolvidables.

Si viajas en días fríos, ¡no te olvides de llevar contigo el calor de tu hogar!

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